EDITORIAL Pedro Santana reivindicado



A raíz de la última ocasión como presidente de la República Dominicana en 1861, Pedro Santana pudo darse cuenta que éste país recién fundado no tenía esperanza de un buen futuro.

Ese líder militar responsable de batallas que contribuyeron a lograr nuestra independencia de Haití, quienes escriben la historia lo ha maltratado.

Han sido muchas las acusaciones, desde traidor, ladrón, egoísta, ambicioso, etcétera.

Los cierto es, que en medio de las emociones y el sentimiento de fe por tener una verdadera nación libre,  con derechos y garantías, cualquiera lo señalaba con el dedo acusador.

Es que éste bravo general, acusó, persiguió, mandó al destierro y fusiló a los principales compañeros de lucha independentista. Entre ellos, a Juan Pablo Duarte, Francisco Del Rosario Sánchez, María Trinidad Sánchez, entre otros.

Es una acción cuestionable, por lo valioso que fueron ellos en la conquista y el sacrificio que realizaron por la nueva nación.

Mirando hoy en pleno siglo 21 la evolución de República Dominicana, hemos llegado a la conclusión de que a lo mejor Santana pudo ver hacia el futuro.

Visualizó ese estado corrupto, ladrón y abusador que no ofrece ninguna garantía de derechos, más que a los empresarios, políticos y altos jefes militares.

Un estado que en sus orígenes luchó y derramó sangre valiosa para evitar la invasión militar de varias naciones más poderosas y lo logró.

Hoy día, todo eso genera tristeza y nostalgia, porque no ha podido enfrentar la invasión pacífica de los mismos con los que luchó en el orden militar.

Pedro Santana, no vió futuro en ésta nación, lo que pronósticó fue la corrupción, abuso, despilfarro y la falta de carácter de los políticos que le sucederían en el futuro.

Parece también que pudo ver a nuestros jóvenes de hoy. Esos que son la generación de relevo, con los pantalones por debajo del trasero, mantenidos por sus padres y haciendo uso de un aparato que al inhalar su sustancia, los pone a lanzar humo por "todos los orrificios que tienen en el cuerpo"

Es que estamos como la arepa. Fuego por arriba y por abajo.

Santana no vió futuro en éste  país. Tal vez los que se equivocaron fueron los que evitaron el proceso de anexión.

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